El abuso sexual no es solo penetración o agresión física también es contacto físico como: tocamientos, masturbación, sexo oral, etc.
El abuso sexual puede suceder en la familia, institución, un vecino, profesor, no hay ámbito especifico.
¿Quien es un abusador sexual?
Un abusador sexual es aquella persona que casi siempre es de la cercanía o confianza de la persona abusada. Puede ser el padre que deja a la persona sin protección alguna, un tío, primo, hermano, en muchos casos puede ser el sacerdote, psicólogo, el jefe del trabajo, etc.
Esta persona recure a la seducción, engañe o confusión y otras veces utiliza su poder para dominar y agredir a la victima.
¿Quien es la victima?
"Según los estudios realizados predominan las niñas en edades críticas: a) en la etapa prepuberal, coincidiendo con la aparición de los signos de desarrollo sexual (10-12 años); b) cuando son pequeñas, con poca capacidad para expresarse (5-6 años). Se estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada ocho niños han sufrido abusos. Aunque habría que ampliar la población a adolescentes (iniciación en bandas, profesores…), a jóvenes (seducidas…), a adultos que engañados bajo la apariencia de ayuda por consejeros-psicoterapeutas-jefes de sectas…; también en los adultos violentados por su pareja o su jefe; los castigados por su orientación sexual…
Casi siempre son engañad@s, y frecuentemente se sienten “elegidos” por el abusador, quien se muestra como esa persona tan importante… Cuando son conscientes del abuso, y sobre todo, si han sentido algún placer, se sienten muy culpables.
Cuando son obligados manifiestamente, lo que predomina es la indefensión (centros de menores…).
Frecuentemente son personas faltas de cariño, con baja autoestima, sentimiento de inferioridad, que provienen de familias poco estructuradas. Es difícil que hablen: normalmente suelen callar e intentan olvidar. Si es un familiar cercano, callan porque temen romper la estructura familiar. Si el abusador es valorado socialmente, porque temen que en su familia nadie les creería. Si es en un internado, porque se sienten indefensos e impotentes. Si son varones callan porque su hombría quedaría cuestionada. “Olvidan” porque no pueden vivir con ese peso. Niegan la realidad o le restan importancia para mantener su orgullo, su autoimagen. Lo que ocurre es que el cuerpo grita lo que ellos callan, y enferman física o psíquicamente.
A veces hablan, sobre todo cuanto menor sea la importancia afectiva del abusador y mayor la confianza que tengan en su ámbito familiar. También hablan para proteger a hermanos pequeños o a otros niñ@s." -Psicóloga Maria Calvente Samos.

